LA HISTORIA INTERMINABLE

Desde hacía 10 años quería leer La Historia Interminable, de Michael Ende.

Mi primer contacto con ese libro fue en  2000 mientras en un taller de locución, historia y apreciación de la música, hablábamos con nuestra profesora sobre la fantasía, y ella nos recomendó leer a Ende.

De muestra nos trajo una edición española que databa de 1983, año en que se publicó la traducción del original alemán por la editorial Alfaguara. Sin embargo no fue hasta hace sólo unas semanas que una compañera de clase me prestó una edición cubana, de 1998, única realizada en la Isla.

Rápidamente lo devoré y quedé fascinado. Más allá de un libro fantástico, o un cuento infantil, en La Historia Interminable se conjuga la ingenuidad con el simbolismo, al tiempo que resulta un volumen lleno de enseñanzas para la vida que, lejos del didactismo barato, recrea las acciones de sus protagonistas para comprender el por qué de muchas cosas o la manera correcta de actuar ante determinadas situaciones.

Además, es un llamado a evitar el fenómeno cada vez más marcado de la pérdida de la fantasía por parte de niños y adultos.

Bastián Baltasar Bux, el protagonista, ama más que nada en el mundo la lectura. De hecho la trama comienza a desarrollarse cuando roba un libro (La Historia Interminable), sólo por el placer de leer, y se esconde en el ático del colegio para disfrutarlo. Ve en el volumen su sueño cumplido: un texto que no termine nunca. No le importa el mundo, ni la escuela, ni nada: sólo leer. Además, su situación familiar es terrible: su padre casi ni le habla, está siempre distanciado y trabajando; su madre ha muerto.

De esta forma comienza su lectura y he aquí una de las más novedosas cualidades del libro: se narra una historia dentro de la trama principal, la historia del pueblo de Fantasía, que es devorado por la nada.

La historia de los fantasios se diferencia de los pensamientos de Bastián y lo que sucede en el ático, por la tipografía. De hecho, en la edición original los acontecimientos en el mundo “real” fueron impresos en rojo, y los sucesos de Fantasía en verde. Este elemento además de hacer más “mágico” el libro, también  ayuda a Ende a hacer ciertos guiños al lector, pues a veces la tipografía de algunos elementos del mundo fantástico están reflejados con la del mundo real como si dijera: “esto sí sucedió en verdad”.

Bastián termina encerrado dentro del mismo libro que lee, en el mundo de Fantasía, donde comienza una evolución del personaje, del más al menos, empieza a perder valores: se deja llevar por el poder, por el hecho de que todos sus deseos se cumplirán; pierde su apariencia física y cambia su manera de pensar. El objetivo de su vida en Fantasía era, originalmente, darle un nombre a la Emperatriz Infantil, un ser simbólico que tiene la forma de una niña todopoderosa; pero tras salvarla, el protagonista no quiere regresar a la infelicidad de su mundo.

Cuentan que La Historia Interminable nació cuando Hansjörg Weitbrecht, editor de Michael Ende, visitó al escritor en su casa y le propuso escribir un nuevo libro. Ende apuntó en un papel el inicio del argumento “Un niño toma un libro, se encuentra literalmente dentro de la historia y tiene problemas para salir”. Sin embargo, la forma de cómo llegó a los lectores La Historia Interminable, es casi tan interminable como su título.

Originalmente, el autor previó que escribiría su novela en sólo diez meses; pero la historia fue creciendo hasta que llegado el plazo de entrega, debió pedir una prórroga. Así, en lugar de diez meses, Ende necesitó de casi dos años para la realización de la obra. Al parecer le sucedió como a Bastián, que no quería salir de Fantasía. Su lucha por escapar del mundo que había creado era cada vez más intensa. Cuenta su editor que cuando le llamaba por teléfono parecía desesperado, no hallaba la manera de llegar al fginel de la historia, y las aventuras de Bastián se hacían realmente interminables.

Así, durante uno de los más crudos inviernos que conoció la historia alemana, en 1979, Ende terminó su obra cumbre.

Encontramos personajes raros y filosóficos, viajamos por desiertos de colores que en la noche son una selva llena de fertilidad, hallamos seres malvados, seres que están por encima de lo bueno y lo malo…

Otro de los méritos de La Historia Interminable es que desafía la fantasía del lector de manera, podría decirse agresiva: lo convida a imaginarse un dragón que habla con voz de campana de bronce, un ser etéreo que no siente, monstruos que pasan todo el tiempo llorando, entre muchas otras criaturas.

Michael Ende pasó a la historia de la literatura por sus obras llenas de fantasía, y aunque tiene otras, La Historia Interminable es la más destacada. Además, se ha traducido a 36 idiomas y se adaptado al cine en varias versiones, todas rechazadas por el autor.

Otros títulos de Ende son Momo, El libro de los monicacos y El espejo en el espejo.

Descargar La Historia Interminable 

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