VEINTE POEMAS DE AMOR… para mi amor

El poeta

El poeta

Hoy, 25 de octubre, es un día especial para mí, y por eso dedico a Ernesto, mi novio, esta reseña de un libro maravilloso para los enamorados de todos los tiempos: Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

Pablo Neruda fue un chileno que cambió su nombre   (Neftalí Ricardo Reyes Basoalto, si mal no recuerdo) y que con sus versos renovó la manera de expresar el amor en todo el mundo: estoy segura de que no existen palabras más mágicas para los que aman que recordar el Poema XX, himno universal de ese sentimiento.

Neruda supo tomar el amor tormentoso, febril y enloquecido de la juventud (tengamos en cuenta que lo escribió a los 20 años) y mezclarlo con el amor reposado de otras edades para conformar uno de los poemarios más profundos y sentimentales de todas las épocas.

Y es que no se equivoca la gran Isabel Allende cuando se refiere a Neruda como “El Poeta” en La Casa de los espíritus, porque él fue, sin dudas, un hombre que representa, al menos para mí, la poesía y el arte de la palabra.

“Me gusta cuando callas porque estás como ausente…”; “Puedo escribir los versos más tristes esta noche…”.

No importa cuánto citemos sus poemas, siempre encontramos en ellos la intimidad con que fueron concebidos, y nos sentiremos protagonistas, porque, bien se sabe, cuando amamos parece que todas las canciones y las poesía se hicieron inspirados en nuestros sentimientos.

Aquí les de jo una probadita del libro: La Canción desesperada 😉 Disfrútenlo tanto como lo he hecho yo. Y no dejen nunca de amar, es ese el mensaje.

Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.
Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado!
Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!
En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.
Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!
Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.
Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!
En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!
Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!
Hice retroceder la muralla de sombra,
anduve más allá del deseo y del acto.
Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.
Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.
Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.
Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.
Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!
Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.
Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.
Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.
Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.
Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.
Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!
Oh, sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron!
De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste.
De pie como un marino en la proa de un barco.
Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.
Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!
Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.
El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.
Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.
Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.
Es la hora de partir. Oh abandonado!

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Un comentario en “VEINTE POEMAS DE AMOR… para mi amor

  1. Gracias mi vida. A veces solo me cuesta un poco de trabajo decir lo que siento, o lo que quiero; pero espero que sepas que detrás de este infantil sabelotodo se esconde Ernie, tu Ernie…

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