LAS IMPURAS

Portada del texto que me leí

Portada del texto que me leí

Si Las honradas me causó buena impresión, este texto, su secuela, me gustó aún mas. En la misma época de su antecesora, la novela de Miguel de Carrión nos lleva más allá de la vida habanera de principios del siglo XX, en la naciente Cuba Republicana, donde los hombres suelen rehuir de sus ocupaciones, y se entregan al vicio y las fiestas y donde las mujeres que no nacieron ricas y que no están destinadas a casarse y ser “para siempre felices” se lanzan con entereza y  gracia a su propio destino.

Las Impuras tiene una protagonista a la que el término nada le pega. Teresa Treviño ha cometido en su vida un único pecado imperdonable: entregarse a un hombre que ya estaba casado con otra. Aunque había nacido parte de una familia adinerada y su destino era el de las engañadas princesas de su época,  desde pequeña, en un hogar triste donde la madre murió, y el padre y el hermano mayor son férreos y egoistas con el dinero, supo que no estaba predestinada a ser sumisa o a cumplir con cada obligación si esta no le causaba agrado y no le aportaba bien a los demás.

Por eso, víctima de los descuidos hogareños, y de su propia ingenuidad, la chica se entrega en cuerpo y a alma a un hombre inconstante y hermoso, por el que se siente atraida con  fuerza, como suele suceder cuando una prohibición es demasiado fuerte como para no intentar derribarla.  Es una mujer de fuertes principios  e incapaz de la traición o la falsa moral y sin  embargo, al no estar casada, es una Impura.

La novela tiene su mayor diferencia con Las honradas en que el narrador es omnipresente, o sea, mientras que en la otra novela la narradora era una sola, en esta se nos presentan situaciones en las que los protagonistas no aparecen, para que podamos hacernos una imagen más amplia de los hechos. Por este mismo motivo me parece una novela mejor lograda, más cercana a los detalles, y por lo tanto a  la realidad. Se siente como la lectura de un diario íntimo de un espectador cercano a cada sujeto en el texto.

Los personajes que aparecen en la novela son tan distintos entre sí, y tan únicos, que ayudan a conformarnos e imaginarnos la época. Sobresalen, para mí, por sus marcadas diferencias, La Aviadora, mujer impura y alocada;  la negra Dominga, quien crió a su niña Teresa y  que la quiere como a una hija; o Rigoletto, el curioso enano que aparece como ejemplo  de aquellos que en la República cobraban por no hacer nada y lo sabían todo, a cuenta de llevar vidas ociosas.

Creo que  merece la pena arriesgarse, leer sin miedos Las Impuras, para comprender nuestros orígenes. La cultura cubana actual tiene un importante  fundamento en esa época, cuando nos empezamos a despegar de las tradiciones españolas y nos convertimos en nosotros mismos: con descaro, simpatía, buen corazón y un poco de locura colectiva.

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Un comentario en “LAS IMPURAS

  1. Pingback: LAS HONRADAS | Wena LITERATURA

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