EL HOMBRE QUE AMABA A LOS PERROS

Padura junto a la portada del libro

Padura junto a la portada del libro

A pesar de ser una novela relativamente reciente del cubano Leonardo Padura,  El hombre que amaba a los perros se ha convertido en una especie de Best Seller.

Más allá de lo que nos cuenta, el libro atrapa por la manera en que Padura nos introduce en la vida del revolucionario soviético León Trotski; de su asesino, Ramón Mercader; y de Iván, el esquivo periodista-narrador que nos va guiando a través de una historia olvidada, escondida y muy temida.

Ya muchos me lo habían dicho: es un libro IMPRESIONANTE, pero yo necesitaba confirmarlo, así que empecé a leerlo, tratando de no dejarme influir por la opinión de los demás. Y entonces sucedió que quedé inmersa en una historia que es la del mundo y la de Cuba, ahora y antes.

Mientras conocía al ucraniano que había luchado al lado de Lenin, y más tarde había sido acusado de traidor, de conspirador y de enemigo, empecé, como Iván, a buscar información paralela, que me explicara las razones, las partes olvidadas de la historia.

¿Era Trotski el malvado? Si no lo era, si a su alrededor se había creado una campaña enorme de difamación, si Stalin lo odiaba… ¿quién sería el villano? ¿Acaso el asesino, Ramón, un español infiltrado y preparado para matar al ex dirigente soviético?

Y si Ramón era tan cruel y despiadado, ¿por qué razón nunca pudo olvidar el grito proferido por su víctima cuando él lo golpeó con el piolet en la cabeza? ¿Puede una máquina perfecta de matar tener tantos remordimientos?

Como siempre, la historia ya la sabemos o podemos acceder a ella: Trotski murió y Ramón había sido un espía enviado desde Moscú para acabar con su vida. Uno y otro tenían convicciones tan firmes que los obligaron a mantenerse en ellas; ambos creían tener la razón, la verdad absoluta.

Pero faltaban en los libros de texto los puntos de vista, los acontecimientos que los hicieron coincidir fatalmente, y la parte humana del asunto, la que nos podría llegar a explicar cómo un hombre se apasiona con una causa al punto de arriesgar su vida, la de su esposa y la de sus hijos; y como otro hombre, que no lo conoce, que nunca ha leído sus textos, y que nada tiene que ver con él, se convierte en una sombra sin nombre y sin pasado para convertirse en verdugo.

Padura es un maestro para enlazar historias, para dejarnos ver justamente lo que nos quiere decir, y sobre todo, para transmitir: desde una escena hasta un sentimiento. Con El Hombre que amaba a los perros el lector puede experimentar la compasión por un asesino, el miedo por un periodista y la curiosidad por un pasado no tan pasado.

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3 comentarios en “EL HOMBRE QUE AMABA A LOS PERROS

  1. Es un libro esencial para entender muchas cosas, mas alla de la historia (o las historias) en si. Una obra maestra, sin dudas.
    Buena propuesta!
    Saludos.

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