PRIMAVERA CON UNA ESQUINA ROTA

primaveraconunaesquinarotaMario Benedetti era un genio. Sus poemas así lo demuestran, y también su prosa.

Y es que a través de lo que este uruguayo escribió, podemos llegar a su alma de hombre que comprendió el mundo en que vivía, y que nos legó esa comprensión infinita.

En Primavera con una esquina rota, Benedetti nos presenta desde varios ángulos la misma situación.

Todos los sujetos de la historia ven desde afuera (y desde adentro, en el caso de Santiago) a un prisionero político que pasa su vida compartiendo la soledad en cartas con su esposa, su padre y su hija.

Cada personaje aparece como protagonista de capítulos alternos, donde vamos descubriendo las relaciones que se forjan entre ellos, y cómo han sobrevivido a las circunstancias especiales de la huída y el exilio.

Santiago está preso por motivos políticos. Su vida se reduce a una celda y una espera que no tiene fecha, ni esperanzas casi, pero que se basa en la idea fija de que en algún momento volverá a estar con los suyos, y eso lo piensa sin fijación, solo con  un poco de fé que se cuela entre sus reflexiones.

Graciela, por su parte, es una mujer aún joven, comprometida, con preocupaciones, que en algún momento de la distancia dejó de amar a su marido, y mira con culpa y temor el futuro, pero segura de que ya no quiere más una vida con él.

Mientras, la pequeña Beatriz reflexiona todo el tiempo sobre su vida de exiliada, pero sin sentirse como tal, porque ella no recuerda su país, y solo ha escuchado lo que los adultos comentan, y así mismo se siente repecto al padre preso.

También aparecen para calzar la historia el padre de Santiago, y Rolando, un amigo de nuestro protagonista. Ambos, sin propónerselo, juegan roles importantes en la historia, que se va desarrollando sin intervención directa de ninguno de los personajes, sino que discurre hacia el final como un río.

El libro, más que una novela, es una especie de grito que no se escucha en ninguna parte.

La primavera es la estación preferida de Santiago, según él, en su optimismo, fuera de los muros de la prisión le espera una infinita alegría, una fiesta eterna con esa Estación de Vivaldi sonando todo el tiempo; y sin embargo, allí donde él sueña solo hay abandono y cotidianidad.

Los verdugos, que no lograron romper su integridad moral con torturas y prisión, han hecho algo más grave: le han robado su vida para siempre, aunque él, inocente (porque es un hombre bueno) no se ha dado cuenta.

Este es un libro bonito, muy poético, aunque ¿qué otra cosa se podrá esperar de ese grande que es Benedetti? Lo recomiendo de corazón, es una lectura que nos deja entrever en el alma de este  hombre que Uruguay le regaló al mundo.

Descargar o leer online Primavera con una esquina rota

 

 

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