TENGO MIEDO TORERO

Pedro Lemebel

A veces, leer en el español que hablan otros países resulta complicado, porque cada región tiene sus propias formas de decir lo mismo de diferentes maneras. Sin embargo, cuando uno descubre los vocablos, cuando al fin nos enteramos de qué significa cada palabra, y nos ponemos a imaginar cómo lo diríamos en nuestros barrios, por ejemplo, la lectura se hace más interesante, más divertida, más cómplice.

Eso me pasó con Tengo miedo Torero, la única novela del chileno Pedro Lemebel. Aunque el autor utiliza de manera frecuente términos típicos de ese país, como guanaco, copuchenta o chascona, una va haciéndose adicta a esta historia de amor entre la Loca del Frente y Carlos, el joven estudiante revolucionario que le ha robado el corazón y le ha ocupado la casa de cajas misteriosas.

El protagonista de esta historia es un hombre adulto, homosexual, que se dedica a bordar manteles y sábanas para las familias adineradas que en plena dictadura de Augusto Pinochet aún viven en una burbuja, comprando cosas caras y manofacturas exclusivas. Carlos llega a su vida como una tormenta, para desordenarla con el amor.

De pronto su gusto por las canciones románticas se ve relegado a segundo plano, pues tiene que atender a los grupos sospechosos que se reúnen en secreto y a instancias de Carlos en el segundo piso de su casita . Sin embargo, La Loca perdona todo, porque está enamorada, y porque comienza a entender la tristeza de las familias que cada día protestan en la Radio Cooperativa por sus desaparecidos, y con esto, comprende la necesidad de un cambio, aunque no está muy segura de cuál.

Esta historia no solo nos relata cómo se vivía en Santiago en el año 1986, sino que va más al fondo: muestra un barrio cualquiera y dentro de él al gay amable y risueño,  nos lleva al centro donde otros homosexuales aprovechan las circunstancias para intentar vivir, y también nos dibuja a cada persona, a cada chiquillo pobre que sueña con ir a un cumpleaños.

Por otro lado, Pinochet vacaciona los fines de semana en su casa del Cajón del Maipo, tratando de descansar del chachareo constante de su esposa y de sus propias culpas. Está por llegar el 11 de septiembre y mientras las protestas del pueblo aumentan, para su gobierno esta es una fecha gloriosa y conmemorativa, por lo que le esperan continuas invitaciones y festividades. Lo que no espera el dictador es el atentado que traman varios jóvenes en su contra.

Esta novela intenta contextualizar las acciones en contra del mandatario chileno que acontecieron el 7 de septiembre de 1986, pero desde un discurso diferente y muy lúcido. Un acto heroico protagonizado por un grupo de jóvenes pertenecientes al Frente Patriótico Manuel Rodríguez empieza a contarse desde que Carlos se aparece en casa de la Loca y le pide guardar unas cajas con libros.

Sin dudas, este es un libro ameno , pero también subversivo y único, como su protagonista, que sueña con amores de boleros, pero que vive, sin darse cuenta, una historia que ningún letrista podrá nunca retratar en versos. Recomiendo a Pedro Lemebel, porque su obra me enseñó que cada persona es un mundo y cada diferencia nos hace más iguales.

 

 

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