EL SEÑOR DE LAS MOSCAS

“La inocencia de la infancia”, dicen todos, condescendientes, cuando un niño comete un error, da por cierto algo que no lo es, o pregunta cuestiones a las que los adultos no pueden responder sin sentirse mal. Ser inocente en la niñez es entonces estar libres de pecados, aunque los cometan, porque un niño no es consciente de su crimen y también, entonces, la inocencia en la infancia es sinónimo de desconocimiento.

El señor de las moscas de William Golding, nos pone ante una duda colosal: ¿es esta inocencia igual a la de las personas acusadas de un acto que no cometieron? ¿Si un niño mata a otro, si roba, si miente a propósito, sigue siendo inocente porque es un niño?

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